Decidir es perder para ganar

Raúl Jiménez

4/14/20261 min read

Lo que decides hoy, le da vida a algo y al mismo tiempo algo muere con esa misma decisión.

Jean-Paul Sartre decía que somos lo que elegimos, y que cada elección define quién eres, pero también “mata” lo que pudiste haber sido y Søren Kierkegaard hablaba mucho de la angustia de elegir, porque al decidir renuncias a otros caminos.

Recuerda un segundo, el viaje, la persona, la puerta que cruzaste, las palabras que dijiste, la mirada, el momento, la despedida, el encuentro, el cumpleaños, la comida, tu boda, el noviazgo, el texto o el mensaje de voz y el consejo de quien ya no está.

Piensa en ese punto de inflexión en tu vida: la decisión que tomaste y que cambió tu rumbo. Ahora, hay una pregunta más incómoda que todas: ¿Estás viviendo lo que elegiste… o lo que te quedó?

No puedes vivir todas las vidas posibles.

No puedes tomar todas las decisiones correctas.

Y tampoco puedes volver atrás a comprobar qué habría pasado.

No puede haber arrepentimiento de algo incierto, mas bien puede haber remordimientos, insatisfacción y molestia, pero no se trata de mirar al pasado, se trata de ver que hay en el presente y como seguir disfrutando, o en su defecto, corregirlo. Dicen que no hay malas decisiones y puede ser cierto, pero hay consecuencias de una palabra, un acto y una mirada.

Finalmente concluyo con esto: Decidir no es ganar, es perder versiones de ti para construir una sola y eso requiere algo que no todos tienen: el valor de dejar ir lo que nunca va a ser.

Raúl JH