Día internacional de la Enfermería

Raúl Jiménez

5/12/20262 min read

Hoy 12 de mayo se conmemora a una de las profesiones más respetadas y humanitarias, no de un estado y de un solo país, sino del mundo: el Día Internacional de la Enfermería. Y haciendo énfasis en esta gran profesión, partiré este escrito con las siguientes cifras. 12 de mayo del 2020: 3926 defunciones por COVID-19 en México, casos totales confirmados 38324 y una defunción mundial de 283153 para esa fecha. Finalmente, aproximadamente 14.9 millones de personas murieron en el mundo a causa del COVID-19 entre el 1 de enero del 2020 y el 31 de diciembre del 2021.

Las celebraciones cobran mayor énfasis cuando recordamos aquellos momentos de crisis a la que son sometidas cierto número de personas, un país sometido por algún otro país, y hay un cambio en el guion que nos permite contar la historia, pero, sin embargo, este caso fue diferente. No se trató de unas personas hacia otras personas, se trató de un virus que nadie podía mirar, que estaba en el aire, al que cualquier persona de cualquier clase social o estatus estaba expuesta, y no solo llegó a personas vulnerables, llegó a toda la humanidad. Y al no existir arma o cura ante esta catástrofe, las primeras líneas de defensa ante esta situación fueron doctores y enfermeros. Estoy seguro de que muchas personas conocíamos a alguno y escuchamos historias verdaderamente increíbles de lo que se vivía dentro de un hospital: jornadas extenuantes, uniformes pesados no por el gramaje, sino por la cantidad de horas que los portaban, y en el aire una bruma constante de incertidumbre y sensación permanente a muerte. Recuerdo cómo para aquel entonces mi roomie platicaba cómo su padre, medico, por mucho tiempo no pudo tener un contacto normal con su familia, y cuando se infectó, tuvo que ser encerrado en la casa donde supuestamente debe haber paz y descanso.

Ahora, con esto y con este breve resumen de aquel 2020, reconozco cómo esos enfermeros, no vestidos de verde pixeleado, sino de blanco, y no usando un casco, sino un cubre bocas, combatieron eso que las armas no pueden, porque si hubo 14.9 millones de personas que murieron en aquel tiempo, seguro hubo cientos de millones de atenciones, consultas y cuidados por parte de los enfermeros, y si aproximadamente se administraron 13500 millones de dosis a personas, seguro hubo un enfermero que debió haber inyectado más de 100 mil dosis de la cura.

Finalmente, es evidente que, ante una crisis mundial, las armas no son la respuesta, sino que la verdadera respuesta son aquellas personas que pasaron cientos de horas sentadas en un escritorio escuchando a docentes impartiendo su experiencia y conocimiento, leyendo más de mil millones de palabras y ahora con más de mil horas de servicio. Sin duda, ellos fueron una gran parte de la solución. Sócrates decía que una vida bien vivida es una vida con propósito, y vivir con el propósito de poder entender que tus conocimientos pueden hacer la diferencia entre vivir o morir, seguro es un propósito digno. Mi reconocimiento y mis respetos a ellos, y a quienes perdieron la vida en la labor de su trabajo.

Raúl JH.