Jorge Messi

Raúl Jiménez

8/11/20262 min read

“Mi viejo trabajaba todo el día. Se iba de madrugada y no volvía hasta la noche. Cuando lo veía, lo primero que hacía era llevarme a entrenar o a un partido.

Yo veía todo el sacrificio que hacía para que no nos faltara nada, y uno fue aprendiendo de eso”

¿Qué es lo que realmente forja a una persona?

Durante todo este tiempo pienso que muchos hemos tenido una constante en nuestras vidas, ver ese ejemplo en alguien más que nos marca para siempre, para algunos fue su padre, su madre o alguien cercano, y sin parecerlo, fue la lección más grande que vamos mostrando al mundo día con día, porque somos lo que miramos.

Hablemos de Jorge Messi y el sacrificio de trabajar muy duro por algo que va más allá del sueño de un niño, muchas veces trabajar muy duro no se traduce en tener mucho dinero, -a veces se traduce en trabajar por alguien, cuando el dinero deja de ser el fin y se convierte en la herramienta para cubrir y proteger a quienes amas, es ahí donde cobra sentido por qué verdaderamente estamos haciendo las cosas. Trabajar y ganarse la vida es necesario, disfrutar de las ganancias y los premios deja buenos recuerdos, pero llega el momento en el que tiene que hacerse por alguien más, y es ahí donde los lujos pueden esperar, donde dormir puede pasar a segundo término y llevar alimento a la casa se vuelve el mayor de los deberes.

¿Cuál es el resultado de salir a las cuatro de la mañana y regresar por la noche? El resultado es el ejemplo. Y el ejemplo no formó únicamente a un gran deportista — formó a un ser humano. Quienes hoy miran crecer a sus hijos, sobrinos o nietos probablemente no sueñan con que sean los mejores en su profesión. Sueñan con que sean buenas personas. Y quizás ese es el legado real de Jorge Messi: demostrar, a través de su hijo, que un gran ser humano no está peleado con ser el mejor.

Al final de todo no nos recordarán por cuánto tuvimos, sino por lo que dejamos en las personas que estuvieron cerca de nosotros.

Raúl JH.