La Odisea: El canto de las sirenas

Raúl Jiménez

7/28/20262 min read

Se cuidadoso con las sirenas, porque no seducen tus ojos, seducen tus vacíos.

Hace más de dos mil quinientos años que llevamos escribiendo historias y buscando la razón de ser, y hoy vamos tan aprisa que se nos olvida ver lo que está pasando a nuestro alrededor. Corremos un maratón que no existe; más bien está en nuestra imaginación y poco a poco nos va quebrantando, y las sirenas empiezan a cantar: vicios, distracciones, deseos y atención, las sirenas del siglo veintiuno.

Todos comenzamos creyendo que el mundo funciona bajo ciertos principios. Conforme crecemos descubrimos que no siempre es así, y es entonces cuando aparecen las primeras tentaciones de abandonar aquello en lo que creíamos; las cuestiones empiezan a surgir no hacia el exterior, sino al interior: empieza la seducción. Siempre he pensado que el mundo es tan amplio que perderse es muy fácil; perderse en la seducción de los vacíos, la vida fácil, ignorar la moralidad, la falta de ética y valores, todo por obtener algo más instantáneo.

Sin embargo, la historia de Ulises nos deja una de las lecciones más interesantes sobre la tentación, antes de escuchar el canto de las sirenas, sabía que incluso él podía caer, por eso decidió prepararse antes de enfrentarlas: pidió ser atado al mástil de su embarcación para poder escucharlas sin desviarse de su destino, comprendió que no bastaba con tener voluntad; también hacía falta reconocer las propias debilidades. Quizá esa sea una de las mayores enseñanzas de la historia: prepararse para el canto de las sirenas antes de escucharlo y, aun así, continuar el camino de regreso hacia aquello que somos en esencia.

La historia de Ulises cuenta una historia tan interesante que va más allá de su regreso, sino de quién vuelve y cómo vuelve, y aunque esta es una ficción escrita por Homero, nos deja lecciones sumamente profundas y reflexivas sobre el ser, el presente y lo verdaderamente importante para cada uno de nosotros. Entonces, tal vez las sirenas nunca dejaron de existir, solo cambiaron de voz. Hoy no cantan desde el mar; cantan desde una pantalla, desde la aprobación de otros, desde el dinero fácil, desde aquello que promete llenar un vacío que, en realidad, solo puede llenarse desde dentro.

Raúl JH.