Mitad del año
Raúl Jiménez
7/14/20263 min read


En este fin de semana en el que no hay actividad mundialista, quizá sea el mejor momento para hablar sobre la mitad del año. ¿Qué hemos hecho en estos primeros seis meses? El clásico "en febrero comienzo" ya quedó atrás y ahora, casi sin darnos cuenta, nos encontramos en la cuenta regresiva hacia los últimos meses de este 2026.
Empiezo yo.
El 6 de enero inicié varios proyectos y uno de los que más he disfrutado ha sido esta columna semanal, en la que intento extraer alguna vivencia, algún aprendizaje o algo que pueda servir encaminado hacia una reflexión. Me propuse escribir una columna cada martes durante un año completo, sin saber de qué hablaría cada semana, sin saber si tendría el tiempo suficiente y sin saber siquiera si sería capaz de mantener la disciplina. Hoy, al mirar hacia aquel seis de enero, entiendo que el resultado más importante no ha sido cumplir con la meta, sino lo que ocurrió mientras la cumplía: he mejorado en redacción, en estructura de ideas, en pensamiento crítico y en reflexión. También he descubierto que muchas veces las cosas más simples esconden algo extraordinario sin que nos demos cuenta.
Junto con la columna, también he trabajado en dos productos profundamente ligados a la tierra donde nací: el mezcal y el café de Oaxaca. Este proyecto me ha permitido conocer personas increíbles en el camino, dueños de negocios con formas completamente distintas de entender la vida, empleados que están al pie del cañón todos los días y otros a quienes simplemente les es indiferente. Fortaleza Crafted, como decidí llamarlo, me ha confirmado algo que sospechaba desde hace tiempo: todos tenemos una historia y algo que contar desde nuestras propias vivencias, y muchas veces el lugar donde estamos hoy es el resultado de nuestra resiliencia, de nuestra forma de pensar y, sobre todo, de esa fortaleza que cada quien va forjando a mano con el paso de los años.
Más que un negocio, esto ha sido una forma de intentar poner en alto el lugar donde nací. Porque no hay mayor orgullo que saber que nuestras raíces son tan fuertes, tan buenas y tan dignas que pueden abrirse espacio a cientos o miles de kilómetros de distancia. Nacer en Oaxaca no debería ser motivo de marginación, sino de orgullo. La historia ha demostrado que grandes personajes han salido de la sierra, del pueblo y de comunidades pequeñas que parecían destinadas al anonimato. Hay mucho talento y mucha preparación en lugares que pocas veces reciben reflectores, y quizá parte de nuestra responsabilidad consiste precisamente en no olvidarlo.
Este camino no ha sido fácil, aunque, siendo honestos, tampoco recuerdo algo verdaderamente importante que lo haya sido. La escuela no lo fue. El trabajo tampoco. Adaptarse, aprender, equivocarse y volver a intentarlo forman parte de la misma escuela y del mismo camino. Siempre existirán dificultades, pero también, si uno presta atención, siempre habrá más cosas buenas que malas dentro de la historia de cada persona.
Y quizá precisamente por eso, durante este pequeño receso provocado por la actividad mundialista, me di cuenta de algo que había olvidado durante estos meses: cuando uno intenta exprimir las veinticuatro horas del día para hacer todo lo que quiere hacer, termina dejando de lado algo igual de importante. Disfrutar y divertirse.
Y estoy seguro de que muchos de nosotros estamos construyendo algo además de nuestra rutina diaria: algún proyecto, algún emprendimiento, algún viaje, alguna salida, algún cumpleaños de nuestros padres, hermanos, amigos o abuelos, alguna boda o simplemente una colección de recuerdos que todavía no sabemos que algún día serán importantes.
Pero, sobre todas las cosas, vale la pena procurar que todo eso valga la pena vivirlo. No desde la perfección, sino desde el día a día. Lo perfecto probablemente no exista; lo que sí existe es el trabajo constante por hacer las cosas lo mejor posible.
Finalmente, sigo observando a conocidos, amigos y personas que apenas he cruzado en el camino mientras construyen algo propio. Es increíble todo lo que las personas son capaces de levantar con suficiente tiempo y constancia. Y, sobre todo, sin importar el camino en el que estén o si hoy sienten que van arriba o abajo, no se olviden de disfrutarlo y divertirse mientras lo recorren.
Porque probablemente, cuando algún día volteemos hacia atrás, no serán los pendientes ni las preocupaciones lo primero que aparecerá en la memoria, sino los momentos en los que estuvimos completamente presentes mientras todo eso ocurría.
Y quizá ese sea el verdadero balance de mitad de año: no solamente preguntarnos qué hemos construido, sino también preguntarnos en qué nos estamos convirtiendo mientras lo construimos.
Raúl JH.
Raúl Jiménez
Creador y fundador de la marca Fortaleza crafted, apoyando a marcas en la difusión e información de su origen y productos comerciales.
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